Espigas: el enemigo silencioso
Las espigas de gramíneas se desplazan en una sola dirección gracias a sus barbas, penetrando piel, oídos y fosas nasales. En un perro que corre entre maleza como el Pointer Alemán, son la lesión de campo más frecuente en verano.
Los signos varían según localización: sacudidas de cabeza y ladeo indican oído; estornudos violentos y súbitos indican nariz; cojera con inflamación entre los dedos indica pata. Todos requieren atención veterinaria rápida.
Garrapatas y enfermedades vectoriales
La ehrlichiosis, la babesiosis y la anaplasmosis se transmiten por garrapatas y son comunes en Latinoamérica. La prevención mensual con antiparasitario sistémico o collar de larga duración es imprescindible en perros de campo.
Tras cada salida, revisa cuello, orejas, axilas, ingles y espacios interdigitales. Retira las garrapatas con pinza específica, tirando de forma perpendicular y sin girar ni aplicar sustancias que hagan regurgitar al parásito.

Agua, serpientes y otros riesgos
El agua estancada puede transmitir leptospirosis y giardiasis. Lleva siempre agua propia y evita que el perro beba de charcos o abrevaderos. La vacuna contra leptospirosis es especialmente recomendable en perros de campo.
En zonas con serpientes venenosas, el entrenamiento de evitación y el conocimiento de la clínica de urgencia más cercana con antiveneno disponible pueden ser la diferencia entre un susto y una tragedia.
Protocolo de revisión post-jornada
Diez minutos bastan: revisión completa del manto, palpación de patas y espacios interdigitales, inspección de orejas y ojos, comprobación de encías y evaluación de la marcha en unos pasos de trote.
Anota cualquier hallazgo y compáralo en días sucesivos. La mayoría de las urgencias graves de campo empiezan como un detalle menor que alguien decidió observar veinticuatro horas más de lo debido.

