Qué es y por qué ocurre
La displasia de cadera es un desarrollo anormal de la articulación coxofemoral donde la cabeza del fémur y el acetábulo no encajan correctamente. El resultado es laxitud, roce anómalo y, con el tiempo, artrosis dolorosa.
Es una condición poligénica con fuerte componente ambiental: la genética marca la predisposición, pero el peso corporal, el tipo de ejercicio durante el crecimiento y la nutrición determinan cuánto se expresa realmente.
Prevalencia en el Braco Alemán
Los registros internacionales sitúan la prevalencia en la raza alrededor del 15-20%, una cifra moderada comparada con otras razas grandes. La cría responsable con radiografías evaluadas la ha reducido significativamente en las últimas décadas.
Por eso comprar a un criadero que radiografía a sus reproductores no es un detalle de lujo: es la única herramienta preventiva realmente eficaz que existe hoy contra esta patología.

Diagnóstico y señales tempranas
El diagnóstico oficial se realiza con radiografía bajo sedación a partir de los 12 a 24 meses según el sistema utilizado. El método PennHIP permite evaluación desde los cuatro meses con mayor valor predictivo de laxitud.
Las señales clínicas incluyen dificultad para levantarse, marcha de conejo al correr, reticencia a subir escaleras y pérdida de masa muscular en el tren posterior. Muchos perros con displasia radiológica, sin embargo, nunca muestran síntomas.
Prevención y tratamiento
Mantener al cachorro delgado, evitar saltos e impactos repetidos antes del año, usar alimento formulado para razas grandes en crecimiento y proporcionar ejercicio en superficies blandas reducen sustancialmente la expresión clínica.
En casos establecidos, el manejo combina control de peso, fisioterapia, natación, antiinflamatorios y condroprotectores. La cirugía —desde la osteotomía pélvica juvenil hasta la prótesis total— se reserva para casos con dolor no controlable.

