Entender el manto
El pelo del Pointer Alemán es corto, denso y áspero, con una película lipídica natural que repele agua y suciedad. Es un manto funcional diseñado para trabajar en agua fría y maleza espesa sin enredarse.
Esa capa protectora explica por qué bañarlo con demasiada frecuencia es contraproducente: elimina la grasa protectora, reseca la piel y paradójicamente aumenta el olor corporal a las pocas semanas.
Cepillado y muda
Un cepillado semanal con guante de goma o cepillo de cerdas naturales basta la mayor parte del año. Durante las mudas de primavera y otoño conviene subir a tres veces por semana para controlar el pelo suelto en casa.
El pelo del Braco Alemán es corto y rígido, y se clava en tapicerías y ropa con facilidad sorprendente. Cepillar en exteriores y usar guantes de goma húmedos en los muebles resuelve buena parte del problema doméstico.

Baños: frecuencia y productos
Cada seis a ocho semanas es suficiente, salvo que el perro se ensucie en campo. Usa champú de pH canino, nunca productos humanos, y enjuaga en profundidad: los residuos de champú son causa frecuente de picor.
Tras nadar en piscina o mar, enjuaga siempre con agua dulce. El cloro y la sal irritan la piel y contribuyen a otitis, especialmente en las orejas colgantes características de la raza.
Orejas, uñas y almohadillas
Las orejas caídas del Pointer Alemán limitan la ventilación del canal auditivo. Revísalas semanalmente y límpialas cada quince días con un producto veterinario, secando siempre tras el baño o la natación.
Corta las uñas cada tres o cuatro semanas y revisa los espacios interdigitales después de cada salida al campo: las espigas vegetales se incrustan con facilidad y provocan abscesos dolorosos si pasan desapercibidas.

